"Nena, con cuidado, duele"
Chelsea's point of view:
La distancia que separaba mis labios de los de Justin era bastante corta y yo sabía que él estaría dispuesto a acortarla más. Yo nunca hice lo que se suponía que era lo correcto, siempre me salté las normas y no hice demasiado caso a lo que me decían. ¿Por qué mi cabeza me la estaba jugando ahora?, ¿por qué mi cuerpo quería acortar esa pequeña distancia y mi cabeza estaba en pie de guerra para parar esto?. Estaba claro que si yo fuera una de esas chicas de papá, Justin sería todo lo contrario a mí y todo lo que yo no desearía tener, pero, yo no era una de esas chicas, Justin era bastante parecido a mí y se acercaba bastante a lo que yo quería y necesitaba. Desde que nos conocíamos, él me había demostrado que yo realmente le importaba, que se preocupaba por mí y que me quería proteger, ¿por qué mi cabeza no podía aceptar que entre Justin y yo había algo?. Miré los ojos color miel de Justin, el cual me miraba sin saber cómo reaccionaría, luego le miré a los labios y después sonreí, lo que significaba carta blanca para besarme, antes de que mi cabeza decidiera empujarle y tirarle al agua sin consultarle a mi cuerpo. Justin puso su mano en mi mejilla y cuando nuestros labios estaban apunto de unirse y nuestras respiraciones se mezclaban, el móvil de Justin sonó. Mi mente saltaba de alegría y mi cuerpo tan solo se retorcía en el suelo de dolor, oí a Justin maldecir en bajo y reí. Lo más probable es que no le diera carta blanca hasta dentro de un tiempo.
Justin cogió el móvil y siguió maldiciendo a la vez que se alejaba de mí.
"¿Quién es?" pregunté curiosa.
"Rodríguez" dijo mientras respondía a la llamada.
Asentí.
"Espera, voy a un sitio donde podamos hablar" dijo Justin serio.
Me cogió de la mano y un escalofrío subió y bajó por mi espina dorsal haciéndome sonreír inconscientemente. Mi cuerpo saltaba como una loca mientras mi cabeza se quedaba esperando expectante. Justin me miró y río al verme sonreír mientras yo seguía mirando nuestras manos entrelazadas. '¡Así muestras debilidad, Benson!' me gritó mi cabeza y en parte, tenía razón. Si quería que Justin me dejará en paz y que los dos nos centrásemos en el trabajo, no podía mostrar debilidad.
Justin entró en el baño que había en el barco, era un baño bastante pequeño así que prácticamente los dos estábamos bastante juntos y eso, mi cuerpo lo disfrutaba pero mi cabeza lo desaprobaba.
"Ya estamos" dijo Justin mientras ponía el altavoz.
Y entonces, comprendí que esto lo había hecho por mí, él quería que yo escuchara la conversación. Justin podía haber hablado con Rodríguez y luego contármelo, pero, él había preferido encerrarse en un apestoso baño para que yo lo oyera todo de primera mano y por ese pequeño gesto suyo, sonreí.
"Bien, hoy es el gran día chicos, ésta noche os encargaréis de Adam" empezó Rodríguez.
Asentí y luego caí en que no podía verme.
"En la lista que os dimos Molly y yo, están todos los datos: su residencia, sitios que suele frecuentar, ya sabéis. Os pido que llevéis cuidado, es un asesino a sueldo y sabe lo que se hace, confío en que podáis realizar este trabajo con la mayor discreción posible" dijo Rodríguez seriamente.
"No te preocupes" dijo Justin mientras me miraba.
"Mañana saldréis en dirección a Londres, Inglaterra. El taxi número 143 estará en la puerta de vuestro hotel a las doce de la mañana" informó Rodríguez.
"Vale" dije mientras mi cabeza y mi cuerpo maldecían, querían quedarse más tiempo en París.
Nos despedimos de Rodríguez y Justin se quedó mirándome mientras se acercaba lentamente a mí, el poco espacio que había en el baño, no me ayudaba en absoluto a poder escapar y mi cabeza chillaba desesperada que Justin no poseía carta blanca en estos instantes. Cuando unos pocos milímetros separaban los labios de Justin de los míos, alguien tocó la puerta y yo lo agradecí mientras mi cabeza saltaba de alegría y mi cuerpo sollozaba en el suelo.
"Joder, siempre igual" oí a Justin decir más bien para él que para mí y reí interiormente. Realmente, siempre nos interrumpían y a veces eso me parecía bueno y otras veces me molestaba.
Justin me cogió de la mano mientras salíamos del baño, un hombre nos miró serio y luego se río.
"Lo siento" dijo mientras nos alejábamos.
Justin y yo nos pasamos el resto del paseo en barco hablando y riendo cogidos de la mano, él no se había molestado en soltarla y a mí no me molestaba que nuestros dedos estuvieran entrelazados, es más, me gustaba la sensación que ese pequeño gesto me hacía sentir.
Bajamos del barco y fuimos a comer a un pequeño y tranquilo restaurante. Justin y yo hablamos de como haríamos el trabajo ésta noche y después fuimos al hotel.
"Será mejor que nos preparemos, llamé a un par de personas, Adam está en Le Queen, un club situado en 102 Avenue des Champs Élysée" me informó Justin.
Asentí mientras vi a Justin dirigirse hacia el baño. Abrí el armario y mi cabeza y mi cuerpo empezaron una batalla sobre qué vestido me pondría esa noche, mi cabeza se decantaba por un vestido rojo y clásico, pero mi cuerpo decía que un vestido negro y rockero sería la mejor opción. Terminé por no hacerle caso a ninguna de esas dos opciones y me decidí por un vestido blanco junto con unos tacones marrones claros.
Justin salió de la ducha con una toalla enrollada en su cadera y sonrío al verme, le devolví la sonrisa y posé mis ojos en su musculoso cuerpo lleno de tatuajes, todavía se podían apreciar algunas gotas de agua cayendo hasta llegar a la toalla blanca, parecía un jodido Dios griego.
Me metí en el baño y me duché rápidamente, conociendo a Justin, estaría esperándome otra vez y, no quería hacerle esperar.
Cuando salí, Justin estaba viendo la televisión y al oír el golpe de la puerta del baño al cerrarse, posó rápidamente su mirada en mí.
Justin's point of view:
¡Que alguien me expliqué cómo ésta chica podía ser tan jodidamente sexy!, porque realmente no lo entendía y lo peor era que no podía ser mía.
"Estás muy guapa" dije mientras me levantaba y apagaba la televisión.
"Gracias Justin" dijo mientras sus mejillas cogían un tono rojo, me percaté de ese pequeño detalle e instantáneamente, sonreí.
La cogí de la mano y salimos del hotel. Todo el camino en moto hacia el club fue tranquilo y relajante, Chelsea iba agarrada a mí mientras su cabeza estaba apoyada en mi espalda. Repasé el plan miles de veces dentro de mi cabeza hasta que aparqué la moto unas calles alejadas del club. Bajamos de la moto y la miré serio.
"Lleva cuidado" dije serio.
"¡Suerte!" dijo sonriendo.
Y empezamos a andar por caminos diferentes, dejé que se me adelantara un poco y la vi entrar al club, unos minutos más tarde, entré yo. Me dirigí a la barra y pedí una bebida, divisé a Chelsea en la otra punta de la barra con su bebida en la mano y localicé a Adam sentado en una mesa junto a unas cuantas chicas.
Después de un rato, el club se llenó mucho más y vi a Chelsea y a Adam dirigirse ciertas miradas que en un principio no me gustaron pero que luego dejé pasar, tenía que concentrarme.
Al cabo de dos copas más y tres o cuatro chicas a las cuales rechacé sin prestar atención, la gente se iba marchando a sus casas, la música seguía a un volumen bastante fuerte, dirigí mi mirada a Chelsea y vi que estaba sentada con Adam.
Chelsea's point of view:
Después de coquetear con Adam y hacerme un poco la borracha, conseguí llevármelo a su casa con unas cuántas copas de más en el cuerpo, cuando salíamos del club le hice la señal a Justin y éste asintió.
"Eres muy guapa, ¿lo sabías?" dijo Adam mientras arrancaba el coche y lo sacaba a la carretera.
"Muchas gracias Adam" dije mientras veía a Justin en moto por el retrovisor. Agradecí mentalmente que estuviera ya ahí.
"¿Vamos a mí casa?" preguntó Adam mientras me besaba el cuello en pleno semáforo rojo.
"Sí" dije intentando que pareciera que estaba borracha y que tenía ganas de besarle.
A veces miraba a Justin por el retrovisor y en su cara veía que no le gustaba ver que Adam me besase.
Llegamos a la casa de Adam y nada más salir del coche se abalanzó sobre mi cuello, le seguí el juego hasta entrar en su casa.
"¿Puedo ir al baño?" pregunté.
"Claro, segunda puerta a la derecha" me dijo sonriente mientras se quitaba la chaqueta.
"Gracias" dije mientras empezaba a caminar.
"¿Quieres vino?" me preguntó.
"Sí" acepté y entré en el baño.
Abrí el grifo del baño para disimular el ruido que se podía crear al abrir la ventana del baño que por suerte, era grande, no muy grande para que le pusieran barrotes pero tampoco muy pequeña como para que no cupiese una persona. Mentalmente agradecí que Justin fuera delgado.
Cerré el grifo y salí por la puerta. Justin y yo habíamos preparado esto horas antes, nada podía salir mal.
"Aquí tienes" dijo Adam dándome una copa de vino.
"Gracias" dije sonriente.
Nos sentamos y empezamos a hablar de cosas que realmente no eran importantes. Justin y yo teníamos diferentes identidades para cada ciudad así que, unas horas antes, él y yo habíamos decidido estudiarnos cada uno nuestras partes correspondientes a París para que nada saliese mal y, por ahora, no se me había olvidado nada y había respondido a las preguntas de Adam con normalidad y naturalidad.
Adam se acercó a mí y empezó a besarme el cuello lentamente, le dí espacio para que pudiera continuar pero en lo único en lo que podía pensar era en Justin, el plan estaba saliendo justo a la perfección, pero, ¿realmente quería que Justin me viera así con alguien que no era él?.
Se oyó un ruido y Adam se apartó de mí extrañado.
"Quédate aquí, iré a ver qué fue eso" dijo.
Asentí y todos mis sentidos se prepararon para lo que venía a continuación.
Después de unos segundos de silencio, oí ruidos y me levanté buscando de dónde procedían, entré a la cocina y vi a Justin y Adam forcejeando. Justin no me hizo la señal en ningún momento pero, al ver toda esa sangre en su cara, saqué el arma que llevaba en el muslo y antes de poder pensarlo dos veces, disparé a Adam. Éste, calló redondo al suelo y Justin se quedó mirándome.
"Bien hecho nena, pero, no te había hecho la señal" dijo sonriendo.
Sonreí ante el pequeño detalle de que me había vuelto a llamar 'nena', cosa que en un principio me molestaba pero que ahora había llegado hasta a echar de menos.
"Lo sé, lo siento" dije.
"No sientas nada, lo has hecho muy bien" dijo mientras sacaba el móvil de su bolsillo.
Justin's point of view:
Ver a Chelsea vestida así y empuñando un arma al principio me sorprendió pero luego, me gustó bastante, era muy sexy.
Cogí el móvil y le escribí un mensaje a Rodríguez.
"Hecho. Ya sabes lo que tienes que hacer".
Se lo enseñé a Chelsea y ésta asintió. Pulsé la tecla de enviar y me dirigí hacía el cadáver de Adam, comprobé que estaba muerto y le cerré los ojos. Cogí de la mano a Chelsea y salimos por la ventana del baño.
Ya nos habíamos encargado de Adam y le había enviado un mensaje a Rodríguez, ahora él tendría que enviar a los novatos a limpiar todo y deshacerse del cadáver sin dejar ninguna prueba de que Chelsea y yo hubiéramos estado allí.
Chelsea y yo nos dirigimos hacia el hotel, todo el camino en moto se había basado en silencio y eso, me molestaba.
Cuando llegamos a nuestra habitación de hotel, estaba rendido, sólo quería dormir.
Vi a Chelsea dirigirse hacia el baño y volvió con un botiquín.
"Ven, tengo que curarte esas heridas" dijo mientras me miraba la cara.
"No le dejé que me tocara" dije riendo.
"No tendrías que haber dejado que pusiera sus manos encima de ti" dijo regañándome.
Empezó a curarme las heridas y aguanté el dolor de algunas, pero cuando apretaba mucho o escocía, me quejaba, a veces lo hacía porque realmente me molestaba pero otras, era tan solo para molestarla un poco.
"Nena, con cuidado, duele" dije.
"Lo siento" dijo mientras me miraba.
Chelsea empezó a curarme la última herida que tenía, ésta se encontraba en mi labio inferior, empezó a pasar la gasa con agua oxigenada sobre la herida, cosa que me hizo gemir de dolor y ella se limitó a reírse. Le metí un mechón de pelo que caía por su mejilla detrás de la oreja y la miré a los ojos fijamente mientras me aceraba a ella. Chelsea pasó su dedo por mi labio inferior y me miró a los ojos. Ésta vez no iba a dejar que nada ni nadie se interpusiera entre nosotros, yo estaba más que dispuesto a acortar esos pocos centímetros que nos separaban y era justo lo que iba a hacer en esos momentos.